Terapia Gestalt para vivir mejor

Un día malo

Posted on Jun 11, 2017

Un día malo

A veces tenemos días malos, muy malos. Nos levantamos “torcidos”, malhumorados, todo lo vemos negro y nos gustaría meternos de nuevo en la cama y que el mundo se olvide de nosotros.

Tal vez hemos dormido mal o nos espera un día con cosas que no nos apetecen hacer. O tal vez simplemente estamos con energía baja y necesitamos recogernos en nosotros mismos para cargar baterías.

Cuando empezamos el día así, es fácil entrar en una espiral negativa y que todo vaya a peor. Estamos irritables, tenemos poca paciencia y nos parece que nuestro entorno nos exige más de lo que podemos dar. Y así vamos bajando por la espiral. Nos discutimos con alguien o nos vamos “enganchando” a todo eso que no nos gusta, rumiándolo horas y horas, desgastándonos todavía más.

Un día malo lo tiene cualquiera, y tenemos todo el derecho a tenerlo. Si nos podemos permitir desconectar del mundo y de las demandas externas para atendernos a nosotros mismos, seguramente podremos ver qué es lo que realmente necesitamos y, si nos lo damos, la oscuridad desaparecerá como por arte de magia.

Pero hay veces que no podemos hacer eso, que tenemos obligaciones que nos esperan y que por un motivo u otro necesitamos y elegimos atender. Si decidimos seguir adelante con el día tal como lo teníamos previsto, a pesar de habernos levantado “torcidos”, más vale poner atención en que es una decisión que estamos tomando, y empezar a tomar pequeñas medidas para que el día no resulte un desastre.

Entonces, ¿qué puedes hacer cuando tienes un día malo? Lo primero es parar un instante y ponerle conciencia. Decirte en voz alta: “hoy tengo un día negro, no me apetece hacer nada”. Simplemente ponerle palabras a lo que te pasa puede representar un cambio significativo, si más no porque te estás adueñando de lo que te pasa, asumiendo tu responsabilidad en lugar de ponerla en el entorno.

El paso siguiente es “enchufarte” al modo positivo. Aquí cada uno tiene su truquillo. Hay quien le ayuda maquillarse y literalmente ponerse mejor cara. Otros se animan escuchando una canción favorita o necesitan escribir para descargar todo lo que les pasa por la cabeza. Una ducha energetizante o dar un paseo y que te de un poco de aire también son acciones que pueden ayudar.

Uno de mis recursos favoritos es levantar la mirada al cielo unos minutos y observar cómo pasan las nubes, o mirar un árbol un ratito y ver cómo el aire mueve suavemente sus hojas. Observar la naturaleza puede tener un efecto asombroso sobre nuestro estado de ánimo, nos ayuda a relativizar las cosas y a serenarnos.

Del mismo modo que se puede dar la espiral negativa, podemos crear la espiral positiva. Pasito a pasito podemos hacer que nos vayamos sintiendo mejor: mirar el cielo un rato, lavarnos la cara con agua fría, escuchar una canción animada… todo suma y poco a poco subimos por la espiral positiva y podremos afrontar nuestras obligaciones con mejor cara, lo que a su vez hará que probablemente obtengamos mejores resultados, sintiéndonos entonces mejor, etc.

Un día que empieza negro no tiene porque acabar así. Afortunadamente hay cosas que sí que dependen de ti y la actitud con la que afrontas el día es una de ellas. La cuestión es que puedes hacer cosas para mejorar tu estado de ánimo y que el día no tiene que ser tan negro como tú esperabas. Eso sí, como siempre, tienes que ponerle conciencia y asumir tu parte del trabajo. En Terapia Gestalt le llamamos atención y responsabilidad.

¡Que tengas un buen día!

 

Foto de Santiago Garcia, usada con permiso del autor.

 

 Si tus días negros se acumulan, tal vez sea momento de empezar un proceso terapéutico. Si quieres saber un poco más acerca de cómo te puede ayudar la Gestalt puedes contactarme y concertar una entrevista gratuita de 30 minutos.

 

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