Hace más de 6 años me desperté un día y me di cuenta de que algo no andaba bien. Me faltaba ilusión por la vida y estaba a punto de dejar el trabajo porque me superaba.

Pero tuve un momento de lucidez y pensé: “no es la primera vez que paso por aquí… Llevo años saltando de un trabajo a otro, dejándolos cada año y medio… ¿Tal vez el problema no está en los trabajos? ¿Tal vez, solo tal vez, el problema está en mí?”

Así que antes de “dejarlo todo” opté por empezar a hacerme unas cuantas preguntas y como esto de cuestionarte a ti mismo no es nada fácil, decidí buscar ayuda en un terapeuta. Di algunas vueltas hasta dar con Bernard, una persona a la que estoy profundamente agradecida por todo lo que me ha ayudado. Con su apoyo he conseguido ser una persona más consciente, libre, fuerte, centrada y dueña de mi propia vida.

Tras un año y medio de terapia individual decidí probar la experiencia en grupo y me apunté a hacer la formación en Terapia Gestalt. Si la terapia individual me había servido para abrir los ojos y ver cómo soy, el trabajo en grupo fue como poner quinta marcha y apretar el acelerador a fondo. Mis 24 compañeros (más dos que se quedaron por el camino) me han ayudado a ir más allá, abrir nuevas puertas y explorar los laberintos de mi alma… Han estado allí a mi lado, compartiendo risas y lágrimas, devolviéndome aquello que yo no podía ver y apoyándome para hacer frente a lo que me superaba. Gracias a ellos soy hoy quien soy y siempre los llevaré en mi corazón.

Así, mi primera etapa de autoconocimiento y formación llegaron a su fin, aunque el camino de crecimiento personal es de por vida. Al terminar la formación empecé a dar mis primeros pasos como terapeuta y, aparte de ayudar directamente a otros a iniciar su propio viaje, decidí poner en marcha la web para compartir mis vivencias personales, reflexiones, recursos e ideas que podían ayudar a vivir de una forma más plena y consciente. Vamos, lo que yo suelo llamar… ¡a vivir la vida en color!