Terapia Gestalt para vivir mejor

Empezar a hacer terapia

Posted on Jun 1, 2012

Empezar a hacer terapia

Empezar a hacer terapia es algo que al principio impresiona y a la mayoría de personas que he conocido es un paso que cuesta dar. Es algo desconocido y mucha gente teme los cambios que se pueden producir en su vida a raíz de la terapia. Normalmente nos decidimos a empezar terapia cuando llegamos al punto de estar tan mal que ya no tememos los cambios que puedan venir, cuando sentimos que sólo podemos ir a mejor.

Al iniciar un proceso terapéutico la primera pregunta que hacemos es: ¿por qué estás aquí? Normalmente vamos por un tema determinado o como mínimo con una hipótesis de lo que creemos que nos pasa que nos impide ser felices.  Este “tema” es como la punta de un hilo de un ovillo que hay que desenredar. Es decir, empezaremos por ese “problema” más concreto y determinado pero posiblemente sea sólo un síntoma de algo más profundo y desconocido. Nos  espera un proceso largo y no siempre claro de deshacer nudos y estirar del hilo hasta que lleguemos a los asuntos de fondo.

Esos asuntos de fondo tienen que ver con nuestro carácter y cómo nos hemos formado como personas. La terapia Gestalt parte de la idea de que todos, desde el momento que nacemos, empezamos a desarrollar mecanismos para asegurar que nuestras necesidades son satisfechas. Cuando somos bebés el primer mecanismo que desarrollamos es el llanto. Somos indefensos e incapaces de procurarnos nosotros mismos lo que necesitamos. A través del llanto intentamos comunicar a nuestros padres qué es lo que necesitamos para que ellos respondan y puedan satisfacernos.

A medida que crecemos vamos desarrollando nuevos mecanismos más sofisticados, todos con el objetivo de satisfacer nuestras necesidades. La principal de ellas, ser amados. Así es como unos aprendemos que si me porto bien, mis padres están contentos conmigo y me muestran su amor, mientras que otros pueden aprender por ejemplo que cuando me rebelo es cuando mis padres me prestan la atención que deseo.

Estos mecanismos los desarrollamos cada uno en función de nuestro carácter y entorno, muchas veces son inconscientes y los seguimos reproduciendo también en nuestra vida adulta, independientemente de si realmente responden a nuestras necesidades reales o son adecuados para las situaciones que vivimos como adultos.

Ahí está el tema: hacer terapia normalmente significará “desmontar” creencias y mecanismos que nos han acompañado durante toda nuestra vida y que seguramente nos han resultado útiles hasta ahora. ¿Cómo no va a ser difícil transformar la manera en que llevamos 20, 30 o 40 años funcionando? ¿Cómo no voy a sentir pereza o miedo ante ese trabajo que se me hace monumental?

Por suerte este trabajo no necesitas hacerlo solo. El rol de los terapeutas es acompañarte y guiarte en este proceso, ayudándote a tirar del hilo y descubrir los nudos que necesitas desatar.

 

Si te interesa saber un poco más acerca de cómo te puede ayudar la terapia Gestalt puedes contactarme y concertar una entrevista personal.

 

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Autor fotografía: lemurdillo, utilizada bajo licencia Creative Commons.

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