He descubierto un interesantísimo reportaje del programa Redes del 2007, donde Eduard Punset entrevistó a Sue Gerhardt sobre el impacto que tienen los cuidados afectivos del bebé para su futura autonomía y estabilidad emocional en la vida adulta.

Sue Gerhardt es una psicoterapeuta y psicóloga británica, autora del libro “Why love matters, how affection shapes a babies brain”, traducido al castellano como “El amor maternal”.

En el reportaje titulado El cerebro de bebé Sue Gerhardt habla de cómo algunos trastornos de la personalidad, ansiedad, depresiones, conductas antisociales, violentas, etc. están relacionados con la primera infancia.

El bebé es indefenso y depende completamente de los adultos para su supervivencia. La sensación de desprotección o dolor genera en el bebé un estrés que él mismo no puede gestionar (no puede deshacerse del cortisol que genera) y depende de los adultos para tranquilizarse. Según Gerhardt, un estrés prologado puede dañar una parte del cerebro en su momento de mayor crecimiento y desarrollo.

El cuidado de los niños no es una ciencia exacta, depende de lo que necesite cada niño. Sentir a sus padres cerca y ver satisfechas sus necesidades reducirán o prevendrán ese estrés que tanto lo puede marcar.

Gerhardt viene a decir que “para que un ser humano sea un adulto independiente, primero debe haber sido un bebe dependiente.”

 

Autor fotografía: o5com, utilizada bajo licencia Creative Commons.