Después de un largo silencio, este fin de semana me llegaron dos películas que me parece se merecen una mención en el blog.

La primera, El circo de las mariposas, la descubrí gracias a unos alumnos de un grupo de formación Gestalt en el que estoy colaborando. Es una película dulce y bonita, que a mí me ha llenado de esperanza y fe en que todos llevamos dentro el potencial de la transformación.

La segunda me la recomendó mi pareja. Me dijo: “¡he visto una película muy gestáltica!”  Se trata de Verbo, una película intensa y profunda que me removió desde el pelo hasta la punta de los pies, pero en el buen sentido. Te pone de frente con tus miedos y tu responsabilidad ante la vida a través de una historia convulsa y oscura. Reconozco que soy una miedica y tuve que agarrar la mano de mi pareja mientras la veía, pero es que yo soy muy sensible, de verdad, no hay para tanto y merece la pena.

¡Que lo disfrutéis!